Lunes 15 de Agosto
ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA
El Cántico de María es también nuestro
Saludo
Gloria y honor a nuestro Señor Resucitado
cuya victoria sobre la muerte
fue en primer lugar compartida
por aquella que fue la más cercana a él,
su Madre, la Virgen María.
Que Jesús, su Hijo, esté siempre con ustedes.
Introducción del Celebrante
Hoy nos regocijamos porque uno de nosotros ha alcanzado su destino definitivo. Hoy es la gran fiesta de María, la fiesta de su Pascua, la Asunción de Nuestra Señora. En la tierra siguió el camino de Jesús, vivió sin reservas las Bienaventuranzas, y ahora comparte la gloria de su Hijo. La Asunción es para nosotros un signo de esperanza. Nos recuerda que nosotros también estamos llamados a participar con ella de la victoria de Jesús, si es que estamos dispuestos a compartir con ella en la fe humilde, en el servicio a los pobres y excluidos en el Reino de Dios. ¡Celebremos con alegría!
Acto Penitencial
Pidamos al Señor que nos perdone nuestros pecados
y que un día participemos con María
en la Resurrección de su Hijo.
(Pausa)
Señor Jesús, tu Madre, humilde sierva de Dios,
quedó libre de todo pecado.
Señor, ten piedad de nosotros.
Cristo Jesús, grandes maravillas experimentó María
cuando fue asumida en cuerpo y alma a los cielos.
Cristo, ten piedad de nosotros.
Señor Jesús, tu Madre te sirvió
con todo su corazón y con toda su persona
y ahora vive para siempre en tu alegría.
Señor, ten piedad de nosotros.
Ten misericordia de nosotros, Señor;
líbranos de todo pecado
y llévanos en fe y esperanza
a las alegrías de la vida eterna.
Oración Colecta
Demos gracias a Dios con María
y pidámosle la fuerza increíble de su fe.
(Pausa)
Señor Dios nuestro:
Tú elevaste a María al cielo
con alma y cuerpo,
para participar en el triunfo definitivo sobre la muerte
de Jesús, tu Hijo amado,
porque en la tierra sirvió humildemente a tus planes
como la primera de los que creen.
Danos su actitud de confiada apertura a tu voluntad,
para que venzas en nosotros al mal y a la muerte,
y nos lleves, sanos y salvos, sin contratiempos, con María,
a tu alegría y felicidad eternas.
Primera Lectura : María, síntesis de la Iglesia
Cristo vence al mal y es elevado a los cielos. La mujer a la que hace referencia nuestro texto representa a la Iglesia, pero como María fue eminentemente todo lo que la Iglesia está llamada a ser, la liturgia le aplica este texto a ella. María, la Madre, victoriosa con su Hijo.
Ap 11,19a; 12,1.3-6a.10: Vi una mujer vestida del sol
Salmo 45: De pie a tu derecha está la reina
Segunda Lectura : Cristo, causa y primer fruto de la Resurrección
Cristo venció a la muerte por su Resurrección. Él fue el primero en resucitar de entre los muertos. Nosotros lo seguiremos y resucitaremos con y por él. Por eso María, que compartió plenamente su vida, su misión y su sufrimiento, pudo seguirlo al cielo, incluso corporalmente.
1Cor 15,20-27a: Primero Cristo como primicia
Cristo ha resucitado de entre los muertos, y resucitó como primer fruto ofrecido a Dios, el primero de los que han muerto. 21Porque, si por un hombre vino la muerte, por un hombre viene la resurrección de los muertos… 23Cada uno en su turno: el primero es Cristo, después, cuando él vuelva, los cristianos; 24luego vendrá el fin, cuando entregue el reino a Dios Padre y termine con todo principiado, autoridad y poder. 25Porque él tiene que reinar hasta poner a todos sus enemigos bajo sus pies; 26el último enemigo que será destruido es la muerte, 27según dice la Escritura: Todo lo ha sometido bajo sus pies.
Evangelio : Dios exalta a los humildes
María responde plenamente en humildad y servicio a los planes de Dios. Reconoce que su grandeza procede de Dios. Es Dios quien la exalta y quien la elevará al cielo en su Asunción. Ella compendia una Iglesia humilde y servidora.
Lc 1,39-56: El Poderoso hizo en mí, maravillas
En aquel tiempo María se levantó y se dirigió apresuradamente a la serranía, a un pueblo de Judea. 40Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. 41Cuando Isabel oyó el saludo de María, la criatura dio un salto en su vientre; Isabel, llena de Espíritu Santo, 42exclamó con voz fuerte: Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. 43¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? 44Mira, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura dio un salto de gozo en mi vientre. 45¡Dichosa tú que creíste! Porque se cumplirá lo que el Señor te anunció. 46María dijo: Mi alma canta la grandeza del Señor, 47mi espíritu festeja a Dios mi salvador, 48porque se ha fijado en la humillación de su esclava y en adelante me felicitarán todas las generaciones. 49Porque el Poderoso ha hecho grandes cosas por mí, su nombre es santo. 50Su misericordia con sus fieles se extiende de generación en generación. 51Despliega la fuerza de su brazo, dispersa a los soberbios en sus planes, 52derriba del trono a los poderosos y eleva a los humildes, 53colma de bienes a los hambrientos y despide vacíos a los ricos. 54Socorre a Israel, su siervo, recordando la lealtad, 55prometida a nuestros antepasados, en favor de Abrahán y su descendencia para siempre. 56María se quedó con ella tres meses y después se volvió a casa.
Oración de los Fieles
Con la ayuda de María, nuestra Madre, oremos unidos a nuestro Padre en el cielo para que nos mire con bondad a nosotros, sus siervos, y haga grandes cosas en nosotros. Digamos como respuesta:
R/ Señor, escucha a tu Pueblo.
Señor Dios nuestro: En la fiesta de la Asunción de María te pedimos: Cólmanos con tus bienes, para que, con María, bendigamos tu nombre, por Jesucristo nuestro Señor.
Oración sobre las Ofrendas
Señor Dios nuestro:
Según tu admirable designio de Salvación,
el Espíritu Santo alentó sobre María
y la hizo la Madre de Jesús, tu Hijo;
sin embargo, tú esperaste su humilde Sí.
Que el mismo Espíritu baje ahora con todo su poder
sobre estos humildes dones de pan y vino
para que se conviertan en el Cuerpo y Sangre de tu Hijo.
Que tu Espíritu nos impulse también
a buscar tu voluntad en todas nuestras obras
y a anunciar a Jesús a todo el mundo.
Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.
Introducción a la Plegaria Eucarística
Con María, damos gracias hoy al Padre por las grandes cosas que hizo en ella y que también sigue haciendo en y con nosotros, por medio de Jesucristo, nuestro Señor.
Invitación al Padre Nuestro
Con las palabras de Jesús, oramos a nuestro Padre
que su voluntad se cumpla en nosotros.
R/ Padre Nuestro...
Líbranos, Señor
Líbranos, Señor, de todos los males
y del último enemigo, la muerte.
Que tu compasión y tu amor siempre fieles
se perpetúen de generación en generación;
y colma de bienes a los hambrientos
mientras esperamos con gozosa esperanza
nuestra propia resurrección
en la segunda venida de nuestro Salvador Jesucristo.
R/ Tuyo es el Reino...
Invitación a la Comunión
Éste es Jesús, el Señor, que dijo:
“Los que comen mi carne y beben mi sangre
vivirán para siempre
y yo los resucitaré en el último día.”
Dichosos nosotros invitados ahora
a comer el Cuerpo del Señor
y a participar de su victoria.
R/ Señor, no soy digno...
Oración después de la Comunión
Señor, tú enalteces a los humildes;
en María nos has dado la visión
de una Iglesia que sabe cómo servir
y cómo adherirse firmemente a ti
en la vida y en la muerte.
Que, con María, y fortalecidos por su Hijo,
seamos suficientemente pobres y humildes
para escuchar tu Palabra y vivir según ella,
para estar al lado de nuestro prójimo en necesidad,
y para ser para el mundo como el Cuerpo visible de tu Hijo,
hasta que nos llames a participar en tu gloria
por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Nosotros, como Iglesia, estamos llamados a ser lo que María fue e hizo en la tierra:
Creer en los caminos y en la inspiración de Dios, aun sin saber lo que el futuro nos deparará y abrirnos a las necesidades de los demás sirviendo de corazón a todos. Que Dios todopoderoso les dé a ustedes esta fuerza y los bendiga abundantemente: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.